
(Ciudad de México, 1972)
Eric Pérez cursó Historia del Arte en la Universidad Iberoamericana (1991–1994) tras un breve ingreso a la Escuela Nacional de Artes Plásticas (UNAM) en 1990; su formación se ha enriquecido con viajes por Europa e India, una práctica autodidacta sostenida y encuentros con maestros contemporáneos. Ha sido beneficiario de las becas Jóvenes Creadores del FONCA (2000, 2003, 2006), de la Pollock-Krasner Foundation (2009) y del apoyo del Sistema Nacional de Creadores en dos periodos (2010–2013; 2015–2018); realizó residencias en el Centro Banff (2001, 2008) y en el Proyecto de Arte Thanda, en Sudáfrica (2016).
Su pintura se define por la alianza entre la idea y la materia pictórica: viajero precoz y lector exigente, construye paisajes y escenas cargadas de memoria donde la arqueología del paisaje, la historia y la poesía visual convergen. La obra de Pérez oscila entre lo bello y lo sublime, rehaciendo basamentos, fragmentos murales y vestigios lacustres en imágenes-umbral que funcionan como archivos simbólicos. La materialidad de su pincel, el uso deliberado del claroscuro y la precisión del detalle convierten cada cuadro en un objeto que interpela tanto por su contenido como por su presencia física.
La serie Islote/Recinto del sol naciente, presentada en Aldama Fine Art (octubre de 2020), sintetiza sus preocupaciones centrales: mascarillas, plataformas y ruinas emergen de paisajes atemporales bañados por una luz que evoca amaneceres canaletescos y atmósferas prehispánicas. En esa muestra Pérez instauró una historicidad no lineal donde pasado y porvenir coexisten; sus imágenes actúan como actos de preservación y reconfiguración de restos culturales en vistas que son a la vez documentales y poéticas.
A lo largo de su trayectoria ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas en México y el extranjero, y su obra forma parte de colecciones públicas y privadas relevantes, entre ellas el Museo de Arte Moderno y la Colección Kaluz. Reconocimientos como el premio de adquisición en la XIII Bienal Rufino Tamayo (2006) y el primer lugar con adquisición en la Primera Bienal Luis Nishizawa (2017) dan cuenta de la recepción crítica e institucional de su trabajo.
Hoy la pintura de Eric Pérez mantiene su itinerario entre la erudición y la invención: reconstruye paisajes como dispositivos de memoria, propone imágenes que funcionan como gestos de salvaguarda y reafirma, mediante la investigación, el viaje y la práctica pictórica, una poética capaz de renovar el vínculo con la tierra y la historia.